¿Por qué buscas validación en lugares equivocados?
- Sofía Santoscoy
- 12 nov 2025
- 5 min de lectura
¿Dependes de la aprobación de otros para sentirte bien? Descubre el viaje más importante de tu vida: el regreso a ti y cómo construir una relación auténtica contigo mismx. Hace unos años, estaba sentada en mi coche después de una entrevista que me habían hecho sobre mi restaurante y el emprendimiento, revisando mi teléfono obsesivamente. Esperaba un mensaje. Un "me gustó" tu labor, la entrevista... yo que sé. Una confirmación de que había hecho las cosas bien. Algo. Cualquier cosa.
Y mientras actualizaba la pantalla una y otra vez, me di cuenta de algo que me rompió por dentro: había convertido la opinión de otros en mi termómetro de valor. Después de todo lo que había logrado y construido, ¿enserio? Estaba dejando mi valor en unas líneas de texto.
Si te identificas con esto, quiero que sepas algo: no estás solx. No estás rotx. Y definitivamente, no estás siendo dramáticx.
Según estudios recientes, casi el 48% de personas reportan sentir más dudas sobre sí mismas que amor propio. La búsqueda constante de validación externa se ha convertido en una epidemia silenciosa, especialmente en un mundo donde nuestro valor parece medirse en likes, comentarios y aprobación constante.
Pero aquí está la verdad incómoda que nadie te dice: mientras sigas buscando tu valor afuera, nunca lo encontrarás adentro, que es necesario elevar tus estándares... iniciando contigo, porque el como mereces ser tratadx, empieza por como TÚ te tratas, te percibes y lo que encarnas a raíz de ello.

El día que me di cuenta de que no me conocía
Durante una sesión de coaching con una mentora, me preguntó algo que parecía simple:
"¿Qué te hace feliz cuando nadie está mirando?"
Me quedé en blanco.
No podía responder. Porque honestamente, no lo sabía. Había pasado tanto tiempo siendo quién otros necesitaban que fuese, adaptándome, complaciendo, moldeándome, que había perdido completamente de vista quién era Sofía cuando nadie la estaba calificando (incluyendome).
¿Te ha pasado? Esa sensación de vivir en piloto automático, cumpliendo expectativas que ni siquiera son tuyas. Persiguiendo metas que lucen bien en sociedad pero que te dejan vacía por dentro. Diciendo "sí" cuando cada fibra de tu ser grita "no".
Ese es el precio de vivir para la opinión ajena. Y es un precio altísimo.
Las tres heridas que bloquean el amor propio (y cómo sanarlas)
En mi trabajo de coaching con mujeres, he identificado tres heridas fundamentales que impiden el amor propio genuino:
Herida #1: "No soy suficiente"
Esta es la más profunda. Esa voz interna que susurra constantemente que necesitas ser más, hacer más, lograr más para finalmente merecer amor y respeto.
La verdad que cambió mi vida: tu valor no se gana. Ya está aquí. Siempre ha estado aquí.
No necesitas ser perfecta, exitosa, delgada, productiva o "mejorada" para ser digna de amor. Tu existencia ya es suficiente. Punto.
Cuando trabajé esto en terapia, mi psicóloga me dio un ejercicio simple pero brutal: cada vez que me criticaba, debía preguntarme: "¿Le diría esto a mi mejor amiga?" La respuesta siempre era no. Entonces, ¿por qué me lo decía a mí?
Herida #2: "Si pongo límites, me rechazarán"
Esta es quizás la más paralizante. El miedo a que si dices no, si priorizas tus necesidades, si no estás disponible 24/7 para todos, la gente te dejará.
Y sí, es posible que algunas personas se alejen cuando empieces a poner límites. Pero déjame preguntarte algo: ¿realmente quieres personas en tu vida que solo están ahí mientras tú te anulas?
Los límites no alejan a la gente correcta. Alejan a quienes nunca debieron estar tan cerca.
Yo perdí "amistades" cuando dejé de estar disponible para ser su terapeuta 24/7, pero jamás había un gramo de reciprocidad al respecto. Y aunque dolió, fue el mejor filtro que pude haber aplicado. Las personas que realmente me amaban, se quedaron. Y respetaron mis límites.
Herida #3: "Necesito estar completa para poder amarme"
Esta es la más cruel. La creencia de que primero necesitas resolver todos tus problemas, sanar todo tu dolor, convertirte en tu "mejor versión" antes de permitirte amor propio.
Es una trampa. Porque siempre habrá algo más que "arreglar". Siempre habrá una nueva meta. Siempre estarás "casi lista" pero nunca lo suficientemente lista.
El amor propio no es el premio al final del camino de sanación. Es el combustible que te permite caminar.
No necesitas estar "lista". Puedes amarte en proceso. Puedes amarte imperfecta. Puedes amarte mientras aún estás descubriendo quién eres.
¿Como regrese a los lugares que había dejado de habitar?
Después de años de intentar todas las fórmulas, los rituales, las afirmaciones , cree en Habama algo mío, algo mágico que unía todos los puntos que mi alma necesitaba en ese momento.
1. Consciencia brutal de tus patrones
Empieza a notar cuándo buscas validación externa. Literalmente haz una lista durante una semana. No te juzgues. Solo observa. La consciencia es el primer paso.
2. Conversaciones honestas contigx mismx
Esto suena cursi, pero te prometo que es poderoso. Cada noche, durante 5 minutos, pregúntate de manera introspectiva y brutalmente honesta, sobre lo que te pasó, lo que en este momento estás pasando y que harías distinto a partir de ahora; para cambiarlo, para regresar a ti. Escucha a tu sabiduría interna, esa que no tiene filtro, la que te conoce desde siempre, desde el alma.
3. Micro-acciones de respeto propio
No necesitas cambiar tu vida de la noche a la mañana. Empieza de a poco, se compasivx con tu proceso; ya estas tomando decisiones que ayer parecían imposibles.
Cada pequeña acción es un voto de confianza hacia ti mismx.
4. Comunidad genuina
Busca espacios donde puedas ser auténticx. Donde no tengas que actuar. Donde tus "defectos" no sean juzgados sino reconocidos como parte de tu humanidad; porque es lo que te hace chingónx.
Lo que se omite sobre el viaje del amor propio
Voy a ser honesta contigo sobre algo que la mayoría de coaches no mencionan: desarrollar amor propio genuino va a incomodar a algunas personas en tu vida (incluyendote a ti)
Cuando empiezas a ponerte primero, habrá quienes se quejen. Cuando dejas de ser quién siempre cede, quién siempre entiende, quién siempre se adapta, algunos lo interpretarán como egoísmo. Déjalos.
Tu proceso de amarte no necesita ser cómodo para otros. Si probablemente no lo será para ti, ahora imaginate estar al pendiente de que lo sea para todos! Un cuento de nunca acabar, la neta.
También te digo esto: el amor propio no es un destino. Es una práctica diaria.
Algunos días lo tendrás claro. Otros días volverás a viejos patrones. Y está bien. No se trata de perfección. Se trata de dirección.
Yo todavía tengo días(muchísimos) donde busco validación externa. Donde me comparo. Donde dudo de mí. La diferencia es que ahora lo noto. Y ELIJO regresar a mí, una y otra vez, siempre y en todas.
Tu invitación
Si has llegado hasta aquí, probablemente algo resonó. Quizás te viste reflejadx. Quizás algo se movió dentro de ti.
Te invito a que hagas algo radical esta semana: elige una decisión, solo una, basándote únicamente en lo que TÚ quieres. No lo que queda bien. No lo que esperan. Solo lo que tú genuinamente deseas.
Y observa qué pasa. Observa cómo se siente. Observa si el mundo realmente se derrumba (spoiler: no lo hará, tranqui tu perrea solx).
Porque el amor propio no comienza con un gran gesto. Comienza con la pequeña valentía de elegirte, aunque sea una vez al día.
Y si necesitas apoyo en este camino, si quieres un espacio donde puedas explorarte sin juicio y desarrollar ese músculo del amor propio de forma genuina, estoy aquí.
En Habama, creamos espacios seguros donde humanos como tú aprenden a regresar a sí mismxs.
¿Listx para empezar?


Comentarios